ecoBirdy participó en Acción por la Educación 2018, un programa intercultural organizado en el condado de Yilan, Taiwán. El tema se basó en los " Objetivos de Desarrollo Sostenible " promovidos por las Naciones Unidas. ecoBirdy fue invitado a participar en este programa para transmitir sus valores de diseño, interactuar con niños locales (de 10 a 12 años) y educadores, iniciar un intercambio cultural y descubrir la belleza de la gente, la naturaleza y las comunidades de Yilan. El taller se llevó a cabo en las escuelas primarias Beicheng y Wanfu. El objetivo de ecoBirdy era crear un taller para estimular la creatividad y concienciar sobre el reciclaje. El plazo era ajustado: solo un día y medio por escuela, y el objetivo era que cada niño terminara un hermoso producto hecho por él mismo.
El punto de partida fue un objeto cotidiano : una botella de plástico. Algo con lo que los niños están familiarizados. El taller consistía en transformar una botella de plástico en una lámpara colgante. Dado que la luz es una forma universal de expresar emociones y crear ambiente, una lámpara sería un excelente objeto para comunicar valores. Reutilizar materiales de residuos posconsumo y transformarlos en nuevos productos ayudará a los niños a comprender el valor del diseño circular . Durante el taller, los niños crearon lámparas colgantes con botellas de plástico y papel reutilizado, un proceso de aprendizaje que les permitió explorar materiales, texturas y estética combinando diferentes colores y sensaciones.
No hubo competencia por la mejor lámpara, la idea era simplemente dejarles experimentar.

Joris Vanbriel presentando el taller a los niños.
El taller constó de seis fases donde los niños desmontaron, transformaron y construyeron, todo de forma lúdica. La ayuda mutua fue fundamental para alcanzar el resultado final: una lámpara única y hermosa para cada alumno. ecoBirdy preparó un manual para que cada paso del proceso fuera claro para los alumnos. Esta metodología facilitó la implementación y la finalización exitosa del proyecto para todos los alumnos en poco tiempo.

Al dividir el papel reciclado por color, a modo de juego, los estudiantes tuvieron que tomar decisiones. Algunos colores pueden parecer diferentes, pero ¿no es esa la belleza de la diversidad? Algo que se relaciona con otros problemas de la sociedad. Los niños aprendieron una nueva forma de reconocer los colores y pudieron apreciar las diferencias.

En la segunda parte del taller, se pidió a los estudiantes que instalaran el cableado eléctrico y se activó la tensión para ver el resultado final. Cada estudiante tuvo su momento de gloria al probar la lámpara y recibir el aplauso de sus compañeros.



